Entrevista a María Voce después de la Misa de inicio del ministerio petrino del Papa Francisco.
«Resonó exactamente como, cuantos formamos parte del Movimiento de los Focolares, tenemos que vivir nuestra tarea, no importa cual sea. Realmente un servicio, pero un servicio de amor. Y quien sirve por amor, recordaba Chiara Lubich, puede decir que “reina”. No se trata de un servicio que rebaja o humilla, sino la actitud de quien se dona completamente por amor. Quien se comporta así pone en su lugar a los demás y los pone en la condición de ser los que tienen que ser. A partir de allí se deriva que servicio y realiza se atraen recíprocamente».

Otra palabra del Papa Francisco, por la que levantó la voz, fue la atención a los pobres. ¿Hay algo que revisar en el Movimiento de los Focolares?
«No podemos quedarnos observando al Papa Francisco. Siento que tenemos que vernos a nosotros, hacernos un examen de conciencia de modo que utilicemos, con sobriedad, sólo lo que realmente necesitamos, poniendo a disposición de los demás lo que tenemos: todo lo que podemos dar.
Al mismo tiempo me pareció percibir en las palabras del Papa el eco de una pobreza que no es sólo material, sino que comprende a quien se encuentra solo, a quien se siente incomprendido, a quien está abandonado, a quien no conoce a Dios y quizás no lo sabe. Delante de todas estas pobrezas creo que cada uno de nosotros tiene que preguntarse: ¿qué puedo hacer yo?
El Movimiento de los Focolares está sometiéndose a un examen de conciencia, tratando de convertirse a una nueva medida de amor, de donación, de servicio. Siempre hay posibilidades de crecimiento en este sentido».
A cargo de Victoria Gómez