En México
Los pioneros del Movimiento de los Focolares en México fueron Márita Sartori y Carlo Casabeltrame, que en los años 70 viajaban a esta tierra, desde Colombia a visitar a las personas que a través de algunos religiosos, habían conocido la espiritualidad de la Unidad.En 1976 Márita acompañada por Geppina Pisano viene a realizar el primer encuentro de mas días: La Mariápolis con la participación de 130 personas y después en 1979 podemos decir que nace “la comunidad”, se hace la Mariapolis duplicando los participantes.
1980 un año especial.
Se abren los “focolares” con la llegada de Fiore, Mari Carmen, Mariella, Sapi, Manolo, Héctor y Atti. Seguidos de muchos otros que con grande amor y dedicación vínieron a dar testimonio de la vida del Evangelio encarnada: Es el inicio de una nueva etapa
La vida crece, se desarrolla a lo largo de todo el país: La ciudad de México, Puebla, Guadalajara, San Juan del Río. Muchas personas conocen y adhieren a la vida propuesta por el Carisma de los Focolares.
En 1985 gracias a una donación nace un centro de formación cercade Puebla: el CENTRO MARIAPOLIS. Al cual Chiara da el nombre de “Custodio de la llama”, y en 1990 en esta misma tierra nace para México una Ciudadela. El 22 Agosto, fiesta di Maria Reina, con sus primeros 13 habitantes, se inagura la Ciudadela El DIAMANTE.
Sigue la vida, se abre el focolar Femino en Guadalajara y en Ciudad Netzahualcóyotl, y en 2001 con una gran alegría para todos el focolar masculino en La Ciudadela.
Un evento histórico
Pero sin duda alguna el evento extraordinario que marcó la vida del Movimiento de los Focolares en México fue la visita, en 1997, de Chiara Lubich a este país. Un evento que como ella mismo dijo: “ no estaba en mis planes, Dios lo quiso”. La ocasión: el doctorada HC en Folosofia que le otorgó la Universidad La Salle de la Ciudad de México.
Ahora seguimos caminando y construyendo esta pequeña, grande historia del Carisma de la Unidad en México, pequeña porque son solo unas décadas, grande porque injertada en la historia de la Obra de María y por lo tanto en una Obra de Dios.



