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Construir una ciudadela que refleje el proprio pensamiento ha sido a menudo el sueño de quien dio vida a nuevas corrientes filosóficas, ideológicas o espirituales. También así para Chiara Lubich.

 

 Gracias al esfuerzo de los miembros del Movimiento de los Focolares en México en 1990, en Acatzingo, Puebla surgió  una ciudadela: la Mariápolis El Diamante. Llegan a ella anualmente jóvenes y adultos, también familias, para formarse  espiritualmente y moralmente, en el campo social y del trabajo, para contribuir en la construcción de una sociedad basada en los valores profundamente humanos que ofrece el cristianismo. Son estudiantes, profesionistas, artesanos, obreros, artistas, jovenes, familias,  sacerdotes, personas comprometidas en su trabajo por la sociedad y el bien común.

 

 La Ciudadela El Diamante quiere dar testimonio al mundo de una sociedad renovada por el amor reciproco donde todo circula como fruto de la comunión; donde los talentos, las culturas y las clases sociales se integran como un don de los unos hacia los otros.


No obstante la escasez de medios, con el esfuerzo y la laboriosidad de los miembros del Movimiento de los Focolares y la ayuda de organismos internacionales, se han construido casas y salones para recibir a los participantes de las escuelas y a los visitantes.

 


Además, con el tiempo se han ido construyendo también los diferentes lugares de trabajo de los pequeños talleres o micro-empresas: La Mimosa, la Roca, Arte Nuevo, Grupo Beltempo   todas surgidas como respuesta de la Providencia divina y a través de las más variadas experiencias personales y grupales del Evangelio.

Cada una posee una hermosa historia y ha puesto mucho esfuerzo y dedicación en la realización y sostenimiento de las mismas. Con el pasar del tiempo, se fueron uniendo para contribuir y fomentar la cultura del dar, de la reciprocidad.


Cada micro empresa se desarrolla independientemente de las demás, pero unidas por un denominador común. Se establecen relaciones de fraternidad entre las mismas y sus miembros, favoreciendo un clima de ayuda mutua, de respeto y de confianza entre todos. Todas desean aportar un nuevo estilo de gestión económica, utilizando los más variados medios para dar y ofrecer productos y servicios de calidad, así como entablar y consolidar relaciones verdaderas y duraderas con clientes, proveedores y la comunidad en general. El comportamiento ético y el respecto a las leyes son elementos integrantes de cada empresa.


La persona humana, y no el capital, está en el centro de nuestra actividad cotidiana. Las empresas son administradas con el objetivo de promover su propio crecimiento, de ayudar a otras personas en necesidad y de no perder de vista la inestimable misión de formar mujeres y hombres nuevos.


  

Video Ciudadela El Diamante

 

  

  Campaña en favor del desarme